Saturday

Sin vocación de Penélope

Dejaré las cartas funestas del tarot:
el rey de copas nunca vino
y los hilos se hartaron de tejer ilusión.
Si alguien pregunta,
Ulises nunca existió...

8 comments:

Anonymous said...

todas quisieramos dejar de ser penelopes, no? El problema es poder dejar de serlo.

Leonor said...

Sola, Invocar al Olvido, Despertar los ojos, estaciones, espejismo, un cielo en mi cuerpo...
...me gustan mucho.
Me gusta como asocias las imágenes (fotografías).
¡Saludos Poli!
No importa tanto que no haya un otro que te dé el valor justo si tú ya lo sabes, solo falta cariño y compañía.
¡Un abrazo desde un sur con flores !

Miguelito said...

Tú no necesitas quemar tus sueños tejiendo ilusiones tras la sombra del recuerdo de ningún Ulises. Ni desperdiciar tu magia como una Circe que se arroja a los pies de un marinero sin patria (ni siquiera es necesario que lo conviertas en animal, pues ya lo era). Tampoco es preciso ofrecerle la inmortalidad al que te traicionó, pues la inmortal eres tú, luz que brillará en la memoria de la justicia.

Miguelito said...

Amiga Poliflor, yo también lloro por un vacío…Sólo nos queda seguir soñando.

Apocalíptico

Y el mago de los sueños de pronto voló. Y mi corazón se volvió pesadilla. Y vi cómo el sol lloraba tras el velo gris de mis ojos. Y el cielo se escondió, mientras la esperanza fenecía contigo. Y mi corazón tronó desesperado. Una súplica infructuosa manó de mis labios resecos, los mismos labios que por siglos libaron de tu alma y que, ahora, sangran de tanto llamarte. Era octubre. Me dijiste que estabas cansado. Y al lanzarte el último clavel, recordé aquella noche en que me preguntaste si era feliz. Mas yo no le tomé el peso a tus palabras. No preví el final. Jamás imaginé que la tragedia se ceñiría sobre mi espalda adolorida, después de haber aguijoneado mi vientre pecaminoso. Sólo pensaba en el sueño infinito que juntos hilábamos. Pero la cuerda de oro se cortó, lacerando, de paso, mis ilusiones. ¿Dónde estabas, felicidad, que nunca quise verte? Y, ahora, sólo soy la sombra de tu recuerdo. Mis manos se aferran a los fríos rescoldos de una llama que se apagó repentinamente. Tu alma ceniza se derrama por entre mis dedos. Tiemblo. Movimiento telúrico que derrumba mi fe en el futuro. Y te conjuro, mi niño dormido, con la ilusión de que algún día dejes de vivir en mis sueños y me recibas nuevamente en tu regazo.

Anonymous said...

amiga hermosa, escribes cada vez mas bacan. te acuerdas de los recitales en la U? deslumbrabas. te adoro. tu sabes quien.

Anonymous said...

Lejos el que me gustó mas. Me identifica un poco, o quizás, mucho. Esta logrado. Enhorabuena.

Anonymous said...

no eres penélope amiga. cuando menos lo esperes va a llegar ese hombre amado de tus sueños. Por mientras, vive y sonríe. Nunca dejes de soñar.

Anonymous said...

Yo tambien estoy harta de esperar. Pero no puedo vivir sin los hombres. Maldita la suerte!